Con el tiempo los amaneceres han perdido su brillo
los rechazos se volvieron más comunes y
el hambre se transformó en algo cotidiano.
Al menos me sobra lo que a muchos les falta.
(Sonrisas)
El aire es mas pesado
las miradas mas tensas
y los anónimos atormentan
el silencio en propiedad privada.
La paz me atrapa, casi tangible
pero la paranoia me contradice
y termino siendo menos real
que las pesadillas de los niños.
Me quedé prisionero de Leda,
con su cisne y su libertinaje.