Retumbo con furia,
las vibraciones son imprudentes.
Los ecos se agravan, me magullan.
Los ecos se agravan, me magullan.
La acústica me resulta impertinente,
acaricia mis tímpanos ardientes.
No estoy pidiendo mucho,
me equivoqué de tonalidad.
Incontables, maravillosas composiciones melódicas,
estrellas, sueños, placeres,
algunas lágrimas y un poco de estrés.
rebosan junto a mis bendiciones.
¿Qué quiero?
¿Qué me gusta?
Rezo para que mi mente conserve su sinfonía.
Que los ecos ardan y retumben, junto al verano,
mis entrañas y a narciso.
Que la vibración equivocada no sea un limitante.
Que la repetitividad de un concierto no sea
razón para que se apacigüe la magia.
Y que pueda dirigir estos sentimientos
sin morir en la mitad de la obra.