jueves, 22 de noviembre de 2018

Desasosiego cotidiano

Atravieso un túnel arcaíco.
Desvarío, odio los ecos.
Los relámpagos  me aturden. 

                                               

         Su refulgir me robó las retinas,
         tu tacto sublime,
         despliega mis cicatrices. 
                  La travesía infinita,
                  me obliga a la ecdisis.
                  El desconsuelo me niega el oxígeno,
                  Un nudo me exprime la garganta
                  y el océano sin fin que me habita,
                  se desborda sobre el abismo de tu ausencia

Mis ventanales se quiebran,
     mi voz se corrompe,
     me resquebrajo
     me fragmento
     no existo.

Los ángeles me rechazan,
odio los ecos.
la zozobra me despierta,

                                                    y me vuelvo a dormir.


                                                         

domingo, 14 de octubre de 2018

Artemisa

Persiguiendo un cielo sin cólera
conocí a la brillante Selene,
me arropó con sus pesares
y el sentir de su insuficiencia.

Me cautivó su mirada,
y se me escapó el alma
con el tacto febril de sus labios

                    quebradizos,
             agudos,
  lumínicos.

(Desperté de madrugada)

Ahora me quema la noche, implacable,
adopta el furor despiadado
con el que ha llegado a arder mi cerebro
cuando ella le habita, veraniega,
durante el reposo de mis ecos
tormentosos.

Ahora, descanso sobre un cielo caótico,
consumido por el marasmo

y esperando que nunca llegue la aurora.




domingo, 16 de septiembre de 2018

B.

No existe cielo despejado,
ni edredón de arena
que reconforte tanto
como los ecos errantes de
tu risa en las calles vacías
de una ciudad rota.

Te propongo un armisticio,
mi sentir me ha traicionado.
Yo jamás iba a saber
que mis queridas calles 
me quebrarían desde adentro.

Ahora mis sueños toman tu forma,
una supernova de sentimientos idóneos
que a cenizas reducen mi sanidad.

Ahora yo también me extraño,
junto a tu calidez estacionaria,
extraño tu tempestad y tu sequía,
extraño tomarte de la mano,
caminar, y escuchar tus ecos 
entre las calles vacías 
de Charallave.




Fricción

No me basta tu ausencia
para dejar de sentir la chispa
que encendiste dentro de mí.
aquella tarde,
cuando te conocí.
(ahora arde como un infierno)

una lástima,
pues,
jamás podrá tibiar
tus lágrimas heladas.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Dioses muertos

¿Se me puede considerar una molestia?
Quiero decir, han pasado ya cien lunas
y todavía duermo en las ruinas de este templo
arropándome con el mármol gélido
mientras las banalidades te consumen (y te consuman)
más allá de mis constelaciones intermitentes.

Ya no existes 
ni dentro, 
ni fuera de mi.

sábado, 4 de agosto de 2018

Importunio

¿Durante cuántos otoños más
me encontraré atrapado en ti?
Entre tu cálido y tu frío,
entre tus infiernos y tus tempestades,
entre tus matices volátiles
que no tienen nada que ver conmigo.

¿Durante cuánto tiempo más
seguiré sosteniendo este amor errante?

jueves, 17 de mayo de 2018

Tiempo

Es hora pico para el martirio,
madrugada para la nostalgia
y medio día para la chica de al lado,
las posibilidades son intermitentes.

Te encuentro en el cielo despejado
en los ecos cotidianos del centro (ahogado)
y retumbas con delicadeza
bajo el océano que desborda de mí.

Claro está que en las capitales
no hay cabida para imposibilidades
a pesar de que los impedimentos sobren.
¡Conocí a un mentiroso!
me dijo que debería abandonar
la imposibilidad de abandonarte.

Y que aunque el calor sea insoportable
seguiré temblando de frío,
dijo que estoy maldito, que te amaré por siempre.





lunes, 16 de abril de 2018

Pésame.

Las banalidades me ahogaron,
perdí la noción del tiempo,
y ahora más que nunca me atiendo
(reclusión)


ahora escribo para ti,
                                         escribo con furia.

Souvenir

Huí a Estocolmo.
buscando no rendirme ante nosotros,
Ella me halló desauciado, perdido
entre la memoria de su perfume,
sus banalidades tardías
y las pocas alternativas que me dejaba.

Me enredé entre las sábanas mías
como si fueran las suyas
y entre sedas, desperté abrazando su recuerdo,
bajo los ecos del medio día
con amarguras pretéritas.

Ruinas y cadáveres, putrefactos.
realidad fatua, blasfemias, esperanza marchita.
Me encuentro acorralado por mi ángel de la guarda
esquinado sobre un cielo esférico
pretendiendo abrazar la banalidad
y olvidarme de todo.

"Cobarde."

He perdido la guerra,
pero aún sigo luchando
por tenerte
por tenernos

(o eso creo)

martes, 23 de enero de 2018

Bastión

Mi amor todavía arde
pero me tornó en un mártir. 
Y ahora que ya no escribo
trastornado, me hundo.

Anclado por irracionalidades
entre tus palabras escazas
medito la fortuna que tuvo
un campesino al descubrir
la Venus de Milo en sus humildes tierras.

Y ruego a los dioses
cambiar la desmesurada imposibilidad
de encontrar tu adictiva tibieza 
entre mis humildes sábanas.