Desvarío, odio los ecos.
Los relámpagos me aturden.
Los relámpagos me aturden.
Su refulgir me robó las retinas,
tu tacto sublime,
despliega mis cicatrices.
La travesía infinita,
me obliga a la ecdisis.
El desconsuelo me niega el oxígeno,
Un nudo me exprime la garganta
y el océano sin fin que me habita,
se desborda sobre el abismo de tu ausencia.
se desborda sobre el abismo de tu ausencia.
Mis ventanales se quiebran,
mi voz se corrompe,
me resquebrajo
me fragmento
no existo.
me fragmento
no existo.
Los ángeles me rechazan,
odio los ecos.
la zozobra me despierta,
y me vuelvo a dormir.