viernes, 25 de septiembre de 2020

Devoción I

Hoy es el solsticio, celebro a una diosa.
Entre las penurias de una campaña
florece, ilumina y se refleja en mis anteojos.
El rubor de sus mejillas morenas me cautiva,
inalcanzable gesticular continuo. 
La euforia me abrasa las entrañas 
y me hipnotiza el divagar constante.
(Innotable)

Sin darme cuenta ya era devoto,
maravillado por la mamba negra,
el brillo en sus ágatas vacías
y la elocuencia vaga en su léxico torpe. 

Sin darme cuenta me dejé atrás.
Incluido mi simbolismo flamable 
y mi cordura estrafalaria.
Buscando nuevas fruslerías arcaicas
con el fin de ofrecer una ofrenda digna.
Todo por poder brindarle arrullo
y aspirando a qué en lo onírico
su  arrumaco me conmueva.

lunes, 24 de agosto de 2020

Campaña de Macedonia

Retraté un ocaso,
quisiera haber visto el fulgor 
del sudor de tu frente esa tarde.
Admirarte por un segundo infinito.

Me frustra tener que consultar
las posibilidades de nuestra convivencia.
Como si te fueras a rendir ante una caricia
al ritmo de mi silencio tardío. 

        El espectro de tu sala me persigue.
        Medito mi vulnerabilidad, estoy a tu merced,
        quiero abrazarte, brillar para ti,
        y crear recuerdos para cien álbumes 
        de fotografías empíricas.
        Aún así siento que nunca escalaré lo suficiente
como para resaltar entre las posibilidades de una diosa. 

Si vivo en una realidad ficticia,
si de verdad este amor es quimérico,
ojalá no despertarme nunca,
ojalá mi sueño sea eterno. 

domingo, 23 de agosto de 2020

Bastión II

El frío nocturno me agrede, eufórico,
los ecos me magullan y no me dejan dormir.
Me susurran ideas incineradas. 
    y su ideología huera me abrasa el pecho.

Intento realizarme sobre mi agriedad
y la posibilidad de una gama nueva de salitre.
Soy dueño de mí, de mis corazones incinerados
y del límite de mis horizontes verticales (implosioné).
  
      Tu amor quimérico me irrita los labios,
    y aunque lo pruebe no sacia mi sed de agua salada.
    El suplicio me recuerda que no usaba mis gafas
    y gracias a los cristales quebradizos ante mis ojos
    ya no solo estoy sordo sino también ciego.

    Ahora el cielo está más claro
    pero no puedo admirar sus paletas sin saborear cobre.

jueves, 7 de mayo de 2020

Roca gigante

Quisiera abrazarte en tu pequeñez y
acariciar las escamas de tu tristeza
mientras escucho tus composiciones
y me vuelvo testigo de tu desvarío.

Mientras impaciente escalo
"acercándome" más a tus esquemas.
Y aunque cada día saludo a un dios
                diferente
ahora la atmósfera me abruma,
me atormentan más ecos que ayer,
y percibo más lejano el tope
donde reposa este amor nuestro.

Te veo tomando el tren equivocado.
Destino a escabullirte entre mis noches, distante.
Me abruma la imposibilidad de ti.
Los simbolismos juegan conmigo
dándome falsas direcciones,
euforias volátiles,
combustiones febriles,
                  disocio.

       Ya no importa la constancia
       ni ser el primero en la luna
       pues sigo siendo víctima del silencio
       incómodo en nuestros paseos en taxi.
       Anhelo la posibilidad de tus posibilidades,
       el compartir una constelación,
       abrazar la banalidad,
       hablar de las cuatros cosas típicas,
       cocinarnos el desayuno,
       obsequiarnos un símbolo,
       admirar una hora del día
       y querernos como si fuéramos adolescentes.

          Aún no entiendo como
          si nos abruma la misma tristeza
          y compartimos los mismos pecados
                                     nuestros lazos

                                                                              no existen.

jueves, 30 de abril de 2020

Ceniza estelar

Tú, mi congoja, nexo de mi sistema.
Cometa ajeno que pasea por mis esquinas
junto a mi más oscuro arrepentimiento.
A pesar de las constelaciones
que te separan de mi sol,
te sigo orbitando.

Quisiera dejarte ir, 
a ti, que coincidiste con mi musa 
en aquel espejo de su tocador.
A ti que le regalaste a mis dioses
la octava maravilla de un cuerpo.

Diste a luz un vacío, una nova, una gamma.
Punzadas de un amor deficiente.
Me corté con mis propias estrellas
por accidente mientras pensaba en ti.

Me adherí a las nebulosas,
plasmé mi pesar en un solo género,
quise dar fin a tu paseo asiduo
con la combustión de mis mentiras
y una súper nova propia.

Detuve el eco de tus risas
en el vacío del que me estribo.
Asesiné a mis dioses, despedí a sus maravillas
y dormité bajo la tormenta de polvo estelar y añoro
consecuencia de mi inexperiencia.

lunes, 10 de febrero de 2020

Campaña de Alejandría

Los ocasos se han vuelto más fríos
a pesar de sus paletas cálidas.
Y aunque te veo tan clara como el cielo primaveral,
       indefinible, infinita,
me niego a profanar este vals tuyo
sólo para comunicarte mi sentir común.

 Aunque con el ceño fruncido, te saludo
y a pesar de que la existencia misma
me resulta un incordio,
he llegado a desbordar dicha, eufórico, 
al tomar tu mano durante los atardeceres citadinos.

Agradezco a mis dioses, humilde.
Solo aquel que desenterró a la Venus
limpiando sus tierras comparte mi fortuna.
Porque a pesar de la incertidumbre presente,
logro acurrucarme con comodidad entre tu cabello
y olvidarme de las trivialidades cotidianas.

Te pido, maravillado por las constelaciones que compones:
Cautívame mientras hablas sobre tus prácticas pasionales,
libérame del escarmiento romantizado al que llamamos rutina.
Aventúrate conmigo a descubrir mundos nuevos,
corre, muérdeme, rasgúñame, golpéame con fervor.

Y crezcamos,
                    juntos.