lunes, 24 de agosto de 2020

Campaña de Macedonia

Retraté un ocaso,
quisiera haber visto el fulgor 
del sudor de tu frente esa tarde.
Admirarte por un segundo infinito.

Me frustra tener que consultar
las posibilidades de nuestra convivencia.
Como si te fueras a rendir ante una caricia
al ritmo de mi silencio tardío. 

        El espectro de tu sala me persigue.
        Medito mi vulnerabilidad, estoy a tu merced,
        quiero abrazarte, brillar para ti,
        y crear recuerdos para cien álbumes 
        de fotografías empíricas.
        Aún así siento que nunca escalaré lo suficiente
como para resaltar entre las posibilidades de una diosa. 

Si vivo en una realidad ficticia,
si de verdad este amor es quimérico,
ojalá no despertarme nunca,
ojalá mi sueño sea eterno. 

domingo, 23 de agosto de 2020

Bastión II

El frío nocturno me agrede, eufórico,
los ecos me magullan y no me dejan dormir.
Me susurran ideas incineradas. 
    y su ideología huera me abrasa el pecho.

Intento realizarme sobre mi agriedad
y la posibilidad de una gama nueva de salitre.
Soy dueño de mí, de mis corazones incinerados
y del límite de mis horizontes verticales (implosioné).
  
      Tu amor quimérico me irrita los labios,
    y aunque lo pruebe no sacia mi sed de agua salada.
    El suplicio me recuerda que no usaba mis gafas
    y gracias a los cristales quebradizos ante mis ojos
    ya no solo estoy sordo sino también ciego.

    Ahora el cielo está más claro
    pero no puedo admirar sus paletas sin saborear cobre.