Desperté sudando incertidumbre.
Cada noche que pasa las luces se sienten más ajenas.
Los parques me traicionan,
se distancian de mis fantasías
y ni el mejor banquete se siente
placentero.
Lo trivial me causa nostalgia
y vivo encerrado en tu idea.
Tu tacto tomó mi alma como rehén,
ahora yace en otros océanos,
en otros climas,
con otras congojas
que no me llegan a atañer
pero que con recurrencia puedo sentir.
Quedé atrapado
entre la combustión de este deseo,
febril
y el desgano que me causa lo improbable,
desde tu partida en invierno muero de sed,
la ciudad juega en contra mía
los mercados son distantes
y me acostumbré a la inanición.
Estoy quemado,
y entre mis átomos, te extraño.