jueves, 17 de mayo de 2018

Tiempo

Es hora pico para el martirio,
madrugada para la nostalgia
y medio día para la chica de al lado,
las posibilidades son intermitentes.

Te encuentro en el cielo despejado
en los ecos cotidianos del centro (ahogado)
y retumbas con delicadeza
bajo el océano que desborda de mí.

Claro está que en las capitales
no hay cabida para imposibilidades
a pesar de que los impedimentos sobren.
¡Conocí a un mentiroso!
me dijo que debería abandonar
la imposibilidad de abandonarte.

Y que aunque el calor sea insoportable
seguiré temblando de frío,
dijo que estoy maldito, que te amaré por siempre.