entorpeciendo mi anárquica ideología.
Arranqué mis costumbres soberbias
de la poca humanidad que conservaba
y me perdí en aquél raso valle
que rodeaba al mercado cálido
acoplado a nuestra estética de otoño
cuya afinidad inexplicable aún perturba
las reflexivas noches valencianas.
Mi ego se confunde, llora conmovido
a causa de ligera belleza
a causa de ligera belleza
con la que transmutabas tus alrededores
al cantar en tu característico francés.
Mientras que el sol calcinase montañas
y tostase peonías y claveles,
El frío viento nórdico seguirá preguntando
entre susurros cuando se secará
el mar desabrido de esperanza
entre susurros cuando se secará
el mar desabrido de esperanza
en el que yace tu corazón ahogado.
y si ¿Algún día seré un poco más correspondiente?
¿o será tu sonrisa por causa mía?