domingo, 16 de septiembre de 2018

B.

No existe cielo despejado,
ni edredón de arena
que reconforte tanto
como los ecos errantes de
tu risa en las calles vacías
de una ciudad rota.

Te propongo un armisticio,
mi sentir me ha traicionado.
Yo jamás iba a saber
que mis queridas calles 
me quebrarían desde adentro.

Ahora mis sueños toman tu forma,
una supernova de sentimientos idóneos
que a cenizas reducen mi sanidad.

Ahora yo también me extraño,
junto a tu calidez estacionaria,
extraño tu tempestad y tu sequía,
extraño tomarte de la mano,
caminar, y escuchar tus ecos 
entre las calles vacías 
de Charallave.




Fricción

No me basta tu ausencia
para dejar de sentir la chispa
que encendiste dentro de mí.
aquella tarde,
cuando te conocí.
(ahora arde como un infierno)

una lástima,
pues,
jamás podrá tibiar
tus lágrimas heladas.