sábado, 12 de agosto de 2023

Brújula

A veces me aprisiona la agonía,
me hallo ajeno a la razón y escapo
en busca de un silencio rotundo
para así, al fin, refugiarme donde 
el eco disociante de mis pasiones
me tome de la mano y supla 
esta ausencia de seguridad en 
mi cotidianidad.

No existe suplente para la adrenalina
que me dispara jugar con cerillas
al perseguir murciélagos que no alcanzo
y mis manos calcinadas nunca serán
un impedimento, siempre
quiero más de esta combustión
originada en el tope de mis entrañas, 
rugen que soy insaciable. 

Gracias a la falta de sustancias prefabricadas 
ha muerto una pasión ambigua ajena 
a mis capacidades. La seguridad la asesinó 
con su ausencia.Y ahora medito 
las palabras de aquél vago que alimenta 
ardillas los fines de semana:

                "Deberías regresar al juego, pues
                     perteneces a la noche y la noche te pertenece a ti."