Y allá voy,
perdido en mi imagen
reflejada charcos de desastre.
Intentando nadar
en felicidades efímeras.
Por más que intento no encuentro
ese amor que te tengo a ti,
tan fuerte e
incorrespondido.
Bese a quien bese,
duerma con quien duerma
todo lo que quiero,
es a ti.
Tanto que podemos estar
y tantos impedimentos,
este amor es
barco hundido
navío sin capitán.
Y allá vas,
ya con otros hombres
tomada de la mano,
bailando y bebiendo a sus nombres
olvidada de mí.
Dime si volverás
para no quedarme
por fin
solo,
esperando.
lunes, 27 de abril de 2015
jueves, 16 de abril de 2015
Sueños
Lo mejor de todo,
siempre es soñarte.
Porque ahí te quiero
y tu me quieres
con toda libertad.
Lo peor,
despertar sólo a diario.
siempre es soñarte.
Porque ahí te quiero
y tu me quieres
con toda libertad.
Lo peor,
despertar sólo a diario.
martes, 7 de abril de 2015
¿Como me quieres?
La estúpida pregunta que al final nunca podemos evitar hacer, aunque esté disfrazada de broma, es ésa de ’¿cuánto me quieres?’. Es una pregunta estúpida porque nadie te responderá ’poco’ o ’más de lo que me gustaría’ o ’nada en absoluto’. Todo el mundo te dirá que te quiere mucho.
Por eso creo que la pregunta correcta es cómo. La cantidad es algo abstracto pero lógico, medible. Tiene tan poco que ver con el amor que aún no sé qué tranquilidad puede producir que alguien te diga que te quiere mucho. ¿Cuánto es mucho? Eso depende del corazón de cada uno, y todos sabemos que hay gente que tiene un corazón muy pequeño. De la misma forma, tampoco tú sabrías decir cuánto quieres a alguien. ¿Cuánto? 100 millones de besos. 2 miradas. 50 sonrisas. Yo qué sé.Y, en realidad, tampoco importa cuánto te quieran. No en vano, nos enamoramos mucho a lo largo de nuestra vida, y siempre al principio queremos más, y eso nos hace aprender que a veces hay que querer mejor en lugar de más. Lo que sí importa es cómo te quieran. ¿De qué sirve que te quieran mucho si también te hacen llorar mucho?Lo que pasa cuando preguntas a alguien cómo te quiere, es que no saben qué responderte. ¿Cómo te quiero? Mucho. Y tú insistes: no cuánto, cómo. Y dicen: Pues…como la trucha al trucho. O cualquier otra cosa. Decir cantidades es fácil, explicar cosas a veces requiere de más tiempo.Puedes querer a alguien como un tesoro, como un juguete nuevo de Navidad o como algo que creías perdido y de pronto volviste a encontrar. Puedes querer a alguien con ansiedad o con naturalidad, de forma caótica, en todas direcciones o sin dirección alguna. Puedes querer a alguien con alegría o sufriendo, por costumbre o por necesidad. Es fácil explicar cómo quieres a alguien si piensas un poco en ello. No es como responder ’mucho’, por eso no es algo que pueda responderse en el momento, a no ser que ya lo hayas pensado antes. Es importante entender cómo queremos a las personas. Eso nos ayudaría a entender las relaciones que queremos, en las que no dejamos de caer y las que debemos evitar por nuestro propio bien.
Cuando preguntas una vez cómo te quiere alguien, ya no quieres volver al cuánto. Es una pregunta mucho menos estúpida y más ilustrativa. Cuando preguntas a alguien cómo te quiere y te responden te quiero como si fueras todo, no quieres volver a escuchar los ya desgastados mucho.
lunes, 6 de abril de 2015
Corta introducción a mi yo de 15 años
He pasado por mucho,
tal vez he pensado mal,
tal vez estoy equivocado
y todo los malos recuerdos
son fugaces
como el viento
y no volverán nunca
a materializarse de nuevo.
Mis peores decisiones
han sido más que
la costumbre a la decepción,
la costumbre a estar sólo.
Sentirme perdido se ha hecho un lugar
en mi día a día.
El vacío en mi pecho,
llena un hueco que saciaba un "te amo",
besos y más que eso,
el tintinar fugaz
de un para siempre
que cada día palpita más
con la rotunda y dura
realidad de un nunca eterno.
Mis peores errores,
no han sido menos que
marcar las borracheras en mi hígado,
perder la guerra en otros muslos
y ganar la paz en otros labios,
sintiéndome lleno
y mintiéndole a adolescentes
como si tú,
querida niña,
hubieras llegado por fin a mi vida.
Con más ganas de amarme,
que libertad para hacerlo.
Mis más hermosas virtudes,
se fueron con las decepciones,
pero aún
con un poco de esperanza en el pecho
recuerdo cuan bellas eran,
cuan feliz me hacía el hecho
de tomar tu mano por gusto
y de tenerte en mi regazo,
más por amor que por segundas intenciones.
El romanticismo y las promesas,
que sólo habría podido cumplir contigo.
Los ánimos recobrados
luego de mil y un lágrimas derramadas.
Y... ¿Qué más da?
Ya te fuiste.
No sé si hago bien
al extrañarte
y tatuar mi brazo
con tinta deleble
a diario.
Ya he vivido muchos otoños
como para seguir esperando
por una promesa que sólo un beso
luego de tanta espera,
me asegura será cumplida.
Soy un amargado,
odio estar sólo todo el tiempo,
pero debo admitir
que dichoso aquel que está solo a ratos.
Porque a poco las cosas son perfectas
y en exceso todo es destructivo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)