lunes, 20 de junio de 2016

Mapa IV



Mi mujer no es mía,
vive sumergida en sus ocupaciones
y los centímetros que nos separan
se sienten un océano latente.

Suya es la culpa de mi desorden
y del sismo constante que vivo.
Aterrado por el mar basto que conforma,
y el poco oxígeno que me obsequia
para escribirle poemas en mi naufragio.

Y aunque los ecos ensordezcan
su canto es el único que percibo.
Y aún sin navíos ni anclajes reales
sigo navegando con furia, buscando
poder amarle sin estribos.

mi mujer no es mía 
y a pesar de todo
le sigo buscando estrellas,
le sigo siendo fiel.
y ella no lo sabe.





jueves, 16 de junio de 2016

Retraso imperfecto.

Los amaneceres son más fríos
al igual que sus matices solitarios
y los pájaros cantan
que no existe estrella
que caliente tanto
como tu presencia,
como tus miradas,
o como el tenerte cerca
y que se detenga el fin del mundo.

Los años explotan,
son más efímeros
y aunque no lo aparente
(o lo aparente demasiado)
una parte de mi sistema
se perdió en tu nebulosa.

Y aún
luego de tanto pesar,
de tanta cosa muerta,
de tanta cara triste
y de tanto impedimento



                                    te amo.


             
                                               

viernes, 10 de junio de 2016

Florecimiento

A Ananda.

Nunca estoy conforme
ni me siento a gusto.
Soy un puzzle sin solución
bajo un cielo vicioso.

Exceptuando los instantes
a veces infinitos
en los que tu existencia
coincide con la mía
y la marea me lleva
hacia un diálogo monótono.
Y más que en comodidad
me ahogo con tu cariño.

Y gracias al océano de tus palabras
lo cotidiano me causa confort
y puedo saber que
aunque la mañana sea fría
puedo hallar calor en ti.

             Sembraste rosas en mis pulmones
                                                                y ahora me cuesta respirar.

miércoles, 1 de junio de 2016

Suceptibilidad mía

Ya sabes como me gustas,
con tu vestido favorito
en una tarde calurosa.
Con el móvil descargado,
y pocas palabras
en nuestro diálogo
desasosiego.

Ya sabes que tú eres
la alegría de mi cantar
y que me gusta acabar
náufrago entre relojes
con mis colegas más queridos,
el lápiz y el papel.

Ya sabes que acostumbro
a surcar los segundos tardíos
acostado en tus muslos.
Plasmando tu cabello despeinado
entre trazos indefinibles
y borradores de poemas.

Tratando de sentirte
un poco más mía,
aunque sea por minutos
que en dentro de ti
son eternidades.