sábado, 25 de febrero de 2017

Cotidianidad

A su Majestad

Mis pensamientos me consumieron
al igual que usted consumió mis tardes,
y yo consumí a cuatro corazones y medio
en el transcurso de las travesías nuestras.
Y guiado por la búsqueda constante 
dejé atrás a mi concienciencia, se quedó
dando un paseo largo con las adversidades
entre bulevares y hoteles baratos.

A los ojos de dios era usted común,
vaga, una cualquiera,
pero sus expresiones desbordaban rareza,
y al final de la velada se le encontró extraña,
poco común,
anormal,
imprudente,
desvaría,
interesante.
(infantil)

La rareza perdió su importancia
y me conmovieron sus demonios,
y todo se volvió sucio y común,
banal,
cotidiano,
aburrido,
a excepción de una cosa,


Usted.

miércoles, 1 de febrero de 2017

No sé nadar

Conocí a una chica tan hermosa y tan profunda
que su expresión triste arrancó el oxígeno de mi sangre.
y sujetándome de sus cabellos cósmicos
para evitar ahogarme en sus lágrimas intangibles
perdí el norte, el sur,
la cordura, la malicia.

Su sonrisa retrospectiva me dejó perplejo
y entre los ecos sin emisor bajo su piel
encontré un bar de peces
su vicio,
su unidad,
su trama,
y más ecos.
Y yo, receptor de
sus caricias tardías,
vivas,
espontáneas
recobré la inocencia,
y se llenó un vacío.

Su tacto me hundió hasta el fondo
del gélido océano que compone su simetría
y sus ecos.
Hasta que de tanta incongruencia,
de tanta duda
y de tanto atañer
se me rompió el corazón.
(otra vez)