Los locos necesitan gritarle
lo que saben al viento
de vez en cuando
para persuadir la paranoia
y en ocasiones a la locura
también.
"¡La capital es insegura!"
susurran entre montañas los maracuchos.
"¡El interior es contingente!"
juzgan los líderes citadinos,
poderosos gracias al escarpado
poderosos gracias al escarpado
terreno que llamamos Distrito Federal.
El rey es intermediario del caos
y la anarquía es la sábana
de la nación toda poderosa.
A diario conquistan
el ansia y la inquietud.
Los artistas son perseguidos
por sus cuadros etéreos,
y la izquierda degollada
con ignorancia y conformismo.
Y ya no se halla como
ocultar lo verídico
ante las naciones unidas.
En el pueblo reside la reina,
hambre.
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