jueves, 12 de mayo de 2016

Desorden jerárquico

Los locos necesitan gritarle
lo que saben al viento
de vez en cuando 
para persuadir la paranoia
y en ocasiones a la locura
también.

"¡La capital es insegura!"
susurran entre montañas los maracuchos.
"¡El interior es contingente!"
juzgan los líderes citadinos,
poderosos gracias al escarpado
terreno que llamamos Distrito Federal.
El rey es intermediario del caos
y la anarquía es la sábana 
de la nación toda poderosa.

A diario conquistan 
el ansia y la inquietud.
Los artistas son perseguidos 
por sus cuadros etéreos,
y la izquierda degollada 
con ignorancia y conformismo.
Y ya no se halla como
ocultar lo verídico 
ante las naciones unidas.

  En el pueblo reside la reina,
                                                               hambre.


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