sábado, 12 de noviembre de 2016

Círculo vicioso.

Una tarde vaga en algún lugar remoto
terminé enredado entre tus cabellos,
y cegado por tu estética y sus tonos
te ofrecí los ecos que componían mi todo.
Ahora me queda un tercio de corazón
y el desastre latente que te permití causar.

Desde hace tiempo desconozco lo cálido,
el sol se apagó sin más por tu ausencia.
Ahora sin importar que arda en llamas
mi abrigo nunca es suficiente,
y únicamente hallo tibieza entre tus brazos.

La ciudad se ha convertido un desierto gélido
construido con sonidos vacíos y humanos aburridos.
Y yo, guiado por tus constelaciones,
ya tengo años caminando en círculos.

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