Quiero decir, han pasado ya cien lunas
y todavía duermo en las ruinas de este templo
arropándome con el mármol gélido
mientras las banalidades te consumen (y te consuman)
más allá de mis constelaciones intermitentes.
Ya no existes
ni dentro,
ni fuera de mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario