desde la llegada de tu sol se ven opacadas.
La cotidianidad acaricia mis escamas
y me causa confort la idea de tu recurrencia.
Tu brillo me recuerda mi mortalidad,
tus estrellas fugaces me llenan de dicha.
Deseo regalarte mis nebulosas,
a pesar de que me quemes sin darte cuenta.
Permíteme calentar tus cuerpos
cuando tus soles se apaguen,
tornar tus órbitas interplanetarias
y amarte como si pudiese recorrer
el infinito vacío espacial.
No soy perfecto todavía,
me aterra tu inestabilidad limitada,
eres una super nova latente.
Otra galaxia parece innecesaria
para tus estrellas.
Y a pesar de la dificultad
me entrego a tus agujeros negros,
sé que al pertenecerte
no importa a donde me lleven
nuestros soles brillarán juntos.
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