A veces la malicia me consume,
aún así logro mantener la cordura
y mis estrellas luchan por alumbrar
el vacío relativo y oscuro que compongo.
Derramando esperanza por volverme tal vez
un poco más correspondiente.
Hoy en día el arte es más esporádico,
el oxígeno de mis pulmones se tensa
y los átomos que me conforman se estremecen
cuando percibo tu presencia tangible.
Y ya no existe estética alguna
que me conmueva más que tu imagen.
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