No importa cuan lejos existas
ni las heladas más frías,
ni los océanos más profundos,
retendrán a mis entrañas de buscar tu tibieza
mientras te reconozca tangible.
Ahora mis plagas te persiguen,
secuestraste a su reina,
dócil,
frágil,
virginal,
y entre tanta búsqueda
tu ausencia ya me causa confort.
No duermo al tenerte lejos,
distante,
y percibirte próxima me baña en ansias,
vodka, whisky
o impotencia.
Aún al toparme contigo a ratos,
sentirte,
besarte,
sigues perdida
y yo te sigo buscando.
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