Cometa ajeno que pasea por mis esquinas
junto a mi más oscuro arrepentimiento.
A pesar de las constelaciones
que te separan de mi sol,
te sigo orbitando.
te sigo orbitando.
Quisiera dejarte ir,
a ti, que coincidiste con mi musa
en aquel espejo de su tocador.
A ti que le regalaste a mis dioses
la octava maravilla de un cuerpo.
Diste a luz un vacío, una nova, una gamma.
Punzadas de un amor deficiente.
Me corté con mis propias estrellas
por accidente mientras pensaba en ti.
Me adherí a las nebulosas,
plasmé mi pesar en un solo género,
quise dar fin a tu paseo asiduo
con la combustión de mis mentiras
y una súper nova propia.
Detuve el eco de tus risas
en el vacío del que me estribo.
Asesiné a mis dioses, despedí a sus maravillas
y dormité bajo la tormenta de polvo estelar y añoro
consecuencia de mi inexperiencia.
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