domingo, 23 de agosto de 2020

Bastión II

El frío nocturno me agrede, eufórico,
los ecos me magullan y no me dejan dormir.
Me susurran ideas incineradas. 
    y su ideología huera me abrasa el pecho.

Intento realizarme sobre mi agriedad
y la posibilidad de una gama nueva de salitre.
Soy dueño de mí, de mis corazones incinerados
y del límite de mis horizontes verticales (implosioné).
  
      Tu amor quimérico me irrita los labios,
    y aunque lo pruebe no sacia mi sed de agua salada.
    El suplicio me recuerda que no usaba mis gafas
    y gracias a los cristales quebradizos ante mis ojos
    ya no solo estoy sordo sino también ciego.

    Ahora el cielo está más claro
    pero no puedo admirar sus paletas sin saborear cobre.

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