viernes, 25 de septiembre de 2020

Devoción I

Hoy es el solsticio, celebro a una diosa.
Entre las penurias de una campaña
florece, ilumina y se refleja en mis anteojos.
El rubor de sus mejillas morenas me cautiva,
inalcanzable gesticular continuo. 
La euforia me abrasa las entrañas 
y me hipnotiza el divagar constante.
(Innotable)

Sin darme cuenta ya era devoto,
maravillado por la mamba negra,
el brillo en sus ágatas vacías
y la elocuencia vaga en su léxico torpe. 

Sin darme cuenta me dejé atrás.
Incluido mi simbolismo flamable 
y mi cordura estrafalaria.
Buscando nuevas fruslerías arcaicas
con el fin de ofrecer una ofrenda digna.
Todo por poder brindarle arrullo
y aspirando a qué en lo onírico
su  arrumaco me conmueva.

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