mis cariátides están vacías
entre ellas retumban los ecos
furibundos de este sentir mío
y la duda constante,
desconfianza,
ante las guerras perdidas
y las palomas que nunca
entregaron sus mensajes.
Me encuentro entre cielos moribundos,
dos judas y la oscuridad frígida,
buscando otra batalla más.
Gracias a la causalidad y
a mis quemaduras por hielo,
gracias a esta contienda
interminable por una mirada de atenea,
interés suyo,
no quiero pelear más por su estribillo
por mí todos se pueden morir
mis dioses ya no existen.
rabia
Yo los maté.
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