A veces añoro la posibilidad oportuna
de perdernos entre nuestros reflejos,
observar cortinas de flores por la calle
mientras conquistamos la infinidad, juntos.
Con recurrencia busco tu mirada
entre las luces nocturnas de un rave
porque de atraparla se que podría
revivir aquel verano en ruiz pineda
y podríamos dejarnos consumir
por la mejor combustión
de nuestras almas en llamas.
A pesar de que sobren pesares
y se multipliquen como la plaga
entre los matorrales,
de que nuestra llama se apague
y nuestro amor se marchite
Mesmerizado y forcejeando,
pretencioso ante las metas ajenas
y su desempeño, me encuentro.
Aspirando que la hierba le de un poco
más de sentido a las decisiones mías.
Mi contienda continúa ante ti,
y a pesar de que me hallaron estático,
petrificado e inamovible,
te siento cada día más cerca
y con cada luna estoy más seguro de que
al amarte las imposibilidades
son imposibles.
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