A Ananda.
Nunca estoy conforme
ni me siento a gusto.
Soy un puzzle sin solución
bajo un cielo vicioso.
Exceptuando los instantes
a veces infinitos
en los que tu existencia
coincide con la mía
y la marea me lleva
hacia un diálogo monótono.
Y más que en comodidad
me ahogo con tu cariño.
Y gracias al océano de tus palabras
lo cotidiano me causa confort
y puedo saber que
aunque la mañana sea fría
puedo hallar calor en ti.
Sembraste rosas en mis pulmones
y ahora me cuesta respirar.
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