Ya sabes como me gustas,
con tu vestido favorito
en una tarde calurosa.
Con el móvil descargado,
y pocas palabras
en nuestro diálogo
desasosiego.
Ya sabes que tú eres
la alegría de mi cantar
y que me gusta acabar
náufrago entre relojes
con mis colegas más queridos,
el lápiz y el papel.
Ya sabes que acostumbro
a surcar los segundos tardíos
acostado en tus muslos.
Plasmando tu cabello despeinado
entre trazos indefinibles
y borradores de poemas.
Tratando de sentirte
un poco más mía,
aunque sea por minutos
que en dentro de ti
son eternidades.
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